Como un rayo en medio de la tempestad, entre el tronar de los siglos, la historia y las ideologías, aparece en pleno siglo XX la figura extraordinaria, fuera de serie, de un personaje singular ligado al más profundo HERMETISMO PRÁCTICO y a las insondables doctrinas metafísicas orientales y occidentales. Si bien es cierto que, en términos alquimistas, todos los seres humanos y todas las razas no somos sino la evolución del esperma cósmico reciclándose continuamente entre el huevo de NATURA, buscando ella afanosamente en sus infinitas reiteraciones y destilaciones nuevos y más sublimes frutos traducidos en HOMBRES SOLARES o PIEDRAS FILOSÓFICAS VIVIENTES; es también cierto que SAMAEL AUN WEOR es para esta generación y futuras generaciones milenarias, un espléndido exponente de esas misteriosas fuerzas eléctricas, espermáticas e ígneas, que por temporadas, muy distanciadas entre sí, se escapan como míticos Prometeos de entre el seno del SAGRADO ESPACIO ABSTRACTO ABSOLUTO, para traer como el HERMES Olímpico, nuevos e irrefutables mensajes contenedores de los más exaltados secretos del Cosmos y de las moradas enigmáticas de los hijos del fuego. |